LO MEJOR DE LA VIDA

Lo mejor de la vida te sorprende entre quienes saben hacer de pequeños instantes, grandes momentos. Al encontrarte con personas como tú.

Cuando estoy contigo, todo me queda muy claro. Oyéndote hablar, sentada a tu lado, un día cualquiera se convierte en un día especial. Eres de ese tipo de personas que transforman una terraza de un bar cualquiera, en un templo, donde puedo  contemplar maravillada el milagro que habita en la profundidad de tus ojos. Hipnotizada por esa mirada tuya que me nutre y me alimenta, me doy cuenta del poder alojado en tu interior. Es entonces, cuando se muestra ante mí la certeza intangible de que mi obra maestra, sin ninguna duda, eres tú.

Fácil se hace el camino cuando estoy a tu lado. Ahora que veo con claridad los lazos energéticos que nos unen, invisibles pero ciertos, ya no soy tan solo una silueta de acompañamiento, ya no me siento un extra sin protagonismo alguno. En esta inesperada tarde junto a ti, se estrechan los lazos intangibles que me permiten sobrevivir en mi jungla emocional. Veo en ti lo mejor que habita en mis adentros, tu mirada me devuelve la alegría de estar viva, mi lozanía se fortalece con la intensidad que irradia la luz de tu existir.

No yerro al afirmar que eres carne de mi carne, huesos de mis huesos, sangre de mi sangre y aliento de mi aliento. Mi mejor sonrisa nace de tu risa, enérgica, vital, y me estremezco al descubrir que mi gran obra es el resultado del esfuerzo del no hacer, del fluir inevitable de las estaciones, del movimiento incesante del tiempo que no perdona, que no espera, ni por nada, ni por nadie.

El tiempo nos regala nuestro lugar en un instante, único e inesperado, casual; como accidental se nos antoja la flor que se abre ante nosotros, y que a golpe de existencia, sin compasión, se desvanece, obsequiándonos con la utilidad del afán de un tiempo pasado que creíamos infructuoso, olvidado, pero que apreciamos, cuando saboreamos el fruto, dulce y maduro que nos llena de plenitud y nos sacia hasta lo más hondo. Entonces contemplo maravillada cómo mi alma se refleja en tus ojos, abiertos y sinceros, cual dos estrellas en una aterciopelada noche de verano.  Doy gracias al cielo, y a la tierra que me acoge, porque este mundo es perfecto, si tú habitas en él.

Recuerda, hijo mío: “El universo te observa, ofrécele tu mejor versión.”

El cáncer me ha servido para darme cuenta del misterioso e importante poder que tienen nuestros pensamientos; que somos un viaje en evolución, y no un destino. Por eso, hijo mío, hijos míos, lo mejor de la vida sucede cuando elegimos el amor… Ahora, de pie ante el océano de la vida, comprendo que dos soles son los que me alumbran y una estrella la que me guía. Como patrimonio os dejo la vida, tal y como es. Vosotros sois mi mejor semilla, la luz de mi alma y la lluvia de mi vida. Tal como dice Axel en su canción: celebrad la vida, cada segundo y todos los días.

Recordad, hijos míos: “Ama a tu ser y amarás al mundo”.

Firmado: Vuestra madre, que os quiere.

 

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