¿CÓMO MANEJAR LAS REACCIONES FRENTE AL CÁNCER?

POR DIFÍCIL QUE PAREZCA, SE PUEDE SER FELIZ AÚN TENIENDO UNA ENFERMEDAD GRAVE

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A muchas personas les resulta difícil convivir con emociones tan cambiantes y tan intensas. No sirve de nada intentar no sentirlas. Cuando las ignoramos o reprimimos, lo que suele ocurrir es que afloran en los momentos menos indicados y de la forma más inapropiada.

Pero, eso sí, no te abandones a la tristeza y al abatimiento. El modo en que te enfrentas a la enfermedad influye en tu calidad de vida.

Las siguientes ideas te pueden ser útiles:

  • Aceptar lo que sientes y expresarlo te puede ayudar
  • Comparte los sentimientos con personas de tu confianza
  • No intentes pasar por todo esto tú sola
  • Controla los pensamientos

Aunque hay situaciones muy problemáticas, suele ser el diálogo interno plagado de pensamientos negativos, poco realistas y exagerados, los que crean y mantienen un sufrimiento innecesario. No anticipes problemas que no tienes la certeza que van a ocurrir.

Mantén la mente ocupada en actividades útiles y agradables. La inactividad favorece la aparición de pensamientos negativos.

Podrás enfrentarte mucho mejor a la realidad del cáncer cuando disminuyan los problemas emocionales que lo complican. Por ello, si te sientes especialmente abrumada por la situación, busca ayuda.

Algunas sugerencias importantes…

Recuerda que la personalidad, las creencias, la actitud ante la enfermendad, afectan a tu comportamiento y a tu calidad de vida, no al cáncer.

Tu papel es importante para superar con éxito la enfermedad. Aunque siempre es deseable una actitud positiva, esto no significa que no puedas pasar por momentos de desánimo o malestar.

En tu proceso de adaptación y aceptación de la enfermedad te será útil ir afrontando cada situación paso a paso, apoyándote en los recursos de que dispongas y en las personas de tu entorno. Procura afrontarla ACTIVAMENTE. Para ello, te sugerimos  algunas estrategias que pueden resultarte útiles:

  • No permitas que la enfermedad sea el centro de tu vida. Un enfermo es mucho más que una enfermdad.
  • Disfruta de lo positivo que puede haber en cada momento. Disfruta de lo que tienes, en lugar de sufrir por lo que puedas perderte. Vive el aquí y ahora. Eso no significa que tengas que olvidarte de la enfemendad. Aprende a convivir con ella y a la vez vive el presente.
  • Intenta ser optimista. Aunque no puedas elegir las circunstancias que estás viviendo, sí puedes elegir cómo responder ante ellas.
  • Date permiso para sentirte triste, irritado, preocupado o tenso. Estos sentimientos son tan normales como los de felicidad o sosiego.
  • Sé valiente. Tener valor no significa no tener miedo; significa simplemente actuar a pesar de los temores.
  • No olvides el presente. Si te olvidas por temor al futuro, te perderás muchas cosas buenas.
  • Cuídate. Realiza ejercicio físico moderado siempre que el médico lo considere adecuado. Descansa lo necesario y aliméntate adecuadamente.
  • Expresa tus sentimientos. No esperes a estallar, expresa tu malestar, rabia, tristeza… cuando todavía no sea muy intenso. Demasiado autocontrol puede ser inútil y contraproducente, porque al final puedes acabar explotando de forma descontrolada.
  • Tómate tu tiempo para pensar en lo que te está pasando. A veces, cuando estamos sometidos a emociones intensas, no vemos con claridad y objetividad la situación.
  • Ten cerca a las personas queridas. Disfruta de ellos y con ellos.
  • No te aísles. Quizas prefieres no compartir lo que te pasa y que nadie te vea sintiéndote mal, pero esto puede hacer la experiencia aún más difícil y a los otros les gustará ayudarte y acompañarte.
  • Aumenta las actividades de ocio y tiempo libre; realiza cosas nuevas, nuevos pasatiempos y hobbies.
  • Mantente activo. Intenta centrarte en aquellas cosas que puedes cambiar. Pequeños cambios en tu entorno pueden facilitarte mucho la vida. Te ayudará buscar soluciones y ponerlas en práctica.
  • Busca apoyo y confianza en tu equipo médico.
  • Participa en las decisiones sobre los tratamientos e infórmate hasta donde tú necesites.
  • Busca apoyo en otras personas que hayan pasado por lo mismo. Su experiencia puede serte muy útil y es probable que te sientas comprendido.
  • Busca información adecuada que te permita comprender en cada momento lo que está pasando.
  • Utiliza todo lo que en el pasado te ha funcionado para hacer frenta a otras situaciones de crisis. Ahora bien, si lo que haces no te funciona, busca ayuda para descubrir otras maneras de resolver los problemas.

 

 

 

 

 

 

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