Pueda yo superar el temor

¡Oh Divino León del Valor!, enséñame a superar el temor mediante la comprensión de su inutilidad. Que no adormezca con presentimientos funestos la ilimitada capacidad que, como hijo tuyo, poseo para afrontar con éxito toda prueba que la vida me depare.

Líbrame del miedo paralizante. No permitas que imagine accidentes y calamidades, para que no propicie su materialización con el poder del pensamiento.

Inspírame a confiar en Ti, y no sólo en las precauciones humanas. Si soy consciente de que siempre estás a mi lado, puedo cruzar indemne entre una lluvia de balas o por donde abunden las temibles bacterias.

Que jamás me estremezca al pensar en la muerte. Ayúdame a recordar que el ángel recolector sólo vendrá una vez a llevarse este cuerpo y que, por su misericordia, cuando llegue mi hora, ni lo sabré ni me preocupará.

Susurros de la Eternidad