En el jardín nocturno de mis sueños

    En el jardín nocturno de mis sueños crecen muchas flores, las más raras de mi fantasía. Ahí, en la tibieza de la luz astral del sueño, los botones aún no abiertos de las esperanzas terrenales extienden audazmente algunos pétalos de realizaciones.

    En la tenue claridad del sueño, columbro visiones de rostros muy queridos que había olvidado, y duendes de amados sentimientos que yacían muertos y enterrados en el subconsciente desde hacía mucho tiempo. Todos se yerguen ataviados con brillantes túnicas. Al toque de trompeta de los ángeles del sueño, contemplo la resurrección de todas las experiencias pasadas.

    Señor, Tú que nos has concedido la liberación de olvidar las diarias dificultades mediante nuestras visitas nocturnas al país de los sueños, haz que despertando en Tí podamos escapar para siempre del dolor.


Susurros de la Eternidad

El cirio de tu recuerdo

     Puedo perder el rumbo y vagar en las tinieblas. Por eso Tú, ¡oh Madre Divina!, cuida de que el pequeño cirio de tu recuerdo no se apague con el soplo de la incredulidad.

    Busqué con avidez todo lo terrenal hasta que al fin descubrí que lo único que anhelo eres Tú. ¡Ven, quédate conmigo para siempre!

Susurros de la Eternidad

EL TAO AMOROSO II

LOS 5 SIGNOS y LOS 5 DESEOS

La excitación preliminar debe comenzar en las extremidades del cuerpo, no en los genitales. Empiece dando masaje a manos y muñecas, pies y tobillos, y vaya ascendiendo por brazos y hombros hasta llegar al pecho y por piernas y muslos hasta alcanzar vientre y cintura. Aprenda las rutas de los principales meridianos de energía y la ubicación de los puntos vitales más sensibles. El masaje en estos puntos es altamente estimulante y genera mucha energía. Bajo la influencia de la excitación sexual, esta energía se desplaza por la red de meridianos hacia los órganos genitales.

Para las mujeres, una profunda presión digital en el punto denominado «Intersección Triple Yin» (San yin jiao), situado justo detrás del hueso de
la pantorrilla a unos siete u ocho centímetros de la protuberancia interior del tobillo, resulta especialmente eficaz para despertar la energía sexual.

La parte baja de la espalda, la columna y la superficie interior de brazos y piernas son zonas de energía erógena muy sensibles tanto en el hombre como en la mujer.

Los Cinco Signos

El Emperador Amarillo preguntó: «¿Cómo puedo saber cuándo la mujer goza del sexo?»

Le respondió la Muchacha Sencilla: «Por medio de los Cinco Signos, los Cinco Deseos y las Diez Indicaciones. Observando estos indicios, podréis saber exactamente lo que ella siente y cuál es la apropiada acción a tomar».

El Primer Signo es cuando «el rostro de ella se enrojece». Eso quiere decir que el hombre debe juguetear suavemente con su miembro por encima y alrededor del monte de Venus de la mujer.

El Segundo Signo es cuando «los pezones de ella se endurecen y aparecen gotitas de sudor en torno a su nariz». Eso indica que ya está dispuesta para que el hombre introduzca lentamente el Tallo de jade en el Portal de jade.

El Tercer Signo es «garganta reseca, sequedad de labios y dificultades para tragar saliva», lo cual significa que el hombre debe empezar a agitarse más vigorosamente dentro de ella.

El Cuarto Signo se presenta cuando «el Portal de jade se pone mojado y resbaladizo» con la lubricación, y significa que el hombre debe penetrar ya hasta la empuñadura y moverse de un lado a otro en lo más profundo del Palacio Celestial.

El Quinto Signo, y último, consiste en la aparición de un líquido viscoso que gotea por la parte interior de los muslos de la mujer. Esto indica que ella ya ha experimentado la «marea alta» y que ha llegado el momento de que el hombre deje de embestir y empiece a retirarse lentamente. Si presta una cuidadosa atención a la aparición de estas y otras reacciones en su compañera, el hombre sabrá efectuar el gesto correcto en el momento oportuno.

Los Cinco Deseos

Los Cinco Deseos reflejan hasta qué punto la mujer desea y disfruta la unión sexual.

El Primer Deseo se llama «intento». El intento de unión sexual se presenta durante la estimulación inicial y se refleja en el pulso acelerado y la respiración breve y superficial.

El Segundo Deseo se llama «conciencia», y significa que ella desea que el hombre la toque y estimule los genitales. Se reconoce por la apertura de las aletas de la nariz v la separación de los labios.

El Tercer Deseo se da cuando la mujer llega a la cima de la pasión y sus fluidos Yin empiezan a rebosar. En este momento, todo su cuerpo tiembla y se estremece de excitación, y la mujer se aferra firmemente al hombre.

El Cuarto Deseo llega con el orgasmo y se denomina «concentración». La mujer se inunda de una transpiración cálida que «humedece las sábanas».

El Quinto Deseo solamente aparece cuando ella alcanza un estado de extremada pasión y un placer que supera el del orgasmo normal, en cuyo caso su cuerpo se estira y se envara, sus ojos se cierran y sus muslos se estrechan con fuerza en torno al hombre, como si quisiera atraerlo más hacia adentro. La mujer tiene el aspecto de que «su espíritu estuviera flotando sobre las nubes y el viento».

Observando las manifestaciones externas de los Cinco Deseos de la mujer, el hombre puede discernir las diversas reacciones de ella ante las maniobras que él emprende en base a los Cinco Signos, especialmente cuando su compañera se aproxima al orgasmo.

Estas reacciones le permiten ampliar, modular, armonizar y realzar de distintas maneras las tácticas que utiliza para satisfacer las necesidades y deseos de su compañera.