El cirio de tu recuerdo

     Puedo perder el rumbo y vagar en las tinieblas. Por eso Tú, ¡oh Madre Divina!, cuida de que el pequeño cirio de tu recuerdo no se apague con el soplo de la incredulidad.

    Busqué con avidez todo lo terrenal hasta que al fin descubrí que lo único que anhelo eres Tú. ¡Ven, quédate conmigo para siempre!

Susurros de la Eternidad