El Libro de la Sabiduría

El Libro de la Sabiduría, o Sabiduría de Salomón, es un libro bíblico del Antiguo Testamento.

A pesar de que el libro de la Sabiduría supone un claro acercamiento entre judaísmo y helenismo, el libro no está incluido en el Tanaj judío hebreo-arameo,​ pero distintas facciones y expresiones del Cristianismo Histórico lo incluyen en sus Biblias entre los llamados deuterocanónicos, en tanto que los grupos protestantes, y otros grupos cristianos​ lo excluyen de sus Biblias, así como a los otros deuterocanónicos, a los cuales consideraron como “apócrifos”.

En las Biblias católicas aparece después del Cantar de los Cantares, y antes del Eclesiástico, dentro de la sección de los llamados “Libros Sapienciales”.

La estructura se puede dividir en tres secciones:

1.Libro de escatología (1-5)

  • Exhortación a la justicia
  • Habla de los impíos, contrastes de los impíos y los justos
  • Exhortación a la sabiduría

2.Libro de Sabiduría (6-9)

  • El discurso de Salomón sobre sabiduría, riqueza, poder y oración

3.Libro de historia (10-19)

  • Introducción, seguida de dípticos de plagas
  • Digresión sobre el poder y la misericordia de Dios
  • Digresión sobre la adoración falsa y otras plagas
  • Recapitulación y doxología final

Hazme millonario en sonrisas

¡Oh Risa Silenciosa del Espíritu!, sonríe a través de mi alma, y permite a mi alma que sonría a través de mi corazón, y a mi corazón que sonría a través de mis ojos.

Hazme millonario en sonrisas, para que distribuya generosamente la riqueza de tus sonrisas entre los corazones necesitados.

Entronízate en el castillo de mi semblante, ¡oh Príncipe de las Sonrisas! Ningún rebelde abanderado de la hipocresía entrará ahí, pues estarás protegido por mi sinceridad inexpugnable.

Susurros de la Eternidad

Fotografía de Rakicevic Nenad

Pueda yo superar el temor

¡Oh Divino León del Valor!, enséñame a superar el temor mediante la comprensión de su inutilidad. Que no adormezca con presentimientos funestos la ilimitada capacidad que, como hijo tuyo, poseo para afrontar con éxito toda prueba que la vida me depare.

Líbrame del miedo paralizante. No permitas que imagine accidentes y calamidades, para que no propicie su materialización con el poder del pensamiento.

Inspírame a confiar en Ti, y no sólo en las precauciones humanas. Si soy consciente de que siempre estás a mi lado, puedo cruzar indemne entre una lluvia de balas o por donde abunden las temibles bacterias.

Que jamás me estremezca al pensar en la muerte. Ayúdame a recordar que el ángel recolector sólo vendrá una vez a llevarse este cuerpo y que, por su misericordia, cuando llegue mi hora, ni lo sabré ni me preocupará.

Susurros de la Eternidad