La ley del Karma.

Este cuento jataka proviene de la tradición mahayana y es una leyenda que demuestra la ley del Karma. Nuestras acciones tienen consecuencias. Si obramos mal, de una forma egoísta, cosecharemos consecuencias dolorosas. Pero si actuamos para el beneficio de los demás, la felicidad nos seguirá.

Un rico joyero invitó a un monje a viajar con él. Durante el viaje, el monje, cuyo nombre era Narada, le habló del karma, que es la ley de causa y efecto. —La gente crea sus propios destinos a través de sus acciones— le dijo Narada. Buenas acciones generan de un modo natural buena fortuna, mientras que quienes cometen maldades acaban pagando por ellas tarde o temprano.—A veces la gente más inteligente no alcanza a reconocer las verdades más básicas de la vida.

Nos convertimos en lo que hacemos. Actos malvados crean malas personalidades y vidas desafortunadas. Todas las cosas que has pensado, dicho y hecho crean la clase de persona que eres ahora, y también contienes las semillas de lo que serás en el futuro. Esta es la ley de causa y efecto, la ley del karma.

Religión e Historia

La Biblia de Jerusalen ✡ Libro 1 Samuel 17

Reunieron los filisteos sus tropas para la guerra y se concentraron en Soko de Judá, acampando entre Soko y Azeca, en Efes Dammim.

Se reunieron Saúl y los hombres de Israel, acamparon en el valle del Terebinto y se ordenaron en batalla frente a los filisteos.

Salió de las filas de los filisteos un hombre de las tropas de choque, llamado Goliat, de Gat, de seis codos y un palmo de estatura; tenía un yelmo de bronce sobre su cabeza y estaba revestido de una coraza de escamas, siendo el peso de la coraza 5.000 siclos de bronce.

Goliat se plantó y gritó a las filas de Israel diciéndoles: «¿Para qué habéis salido a poneros en orden de batalla? ¿Acaso no soy yo filisteo y vosotros servidores de Saúl? Escoged un hombre y que baje contra mí.

Y añadió el filisteo: «Yo desafío hoy a las filas de Israel; dadme un hombre y lucharemos mano a mano.»

Eclesiastés ⁓ Cohélet

 LIBRO DE SABIDURÍA DEL TANAJ JUDÍO

El Eclesiastés permite develar una de las fuentes que alimentan los conceptos modernos de “Sabiduría”, “Verdad”, y “Locura”. Así la tradición judía aporta un sentido ético. El Libro del Eclesiastés a veces conocido como el “Libro del Predicador”, es un libro del Tanaj, y también del Antiguo Testamento de la Biblia, perteneciente al grupo de los denominados Libros Sapienciales, o de enseñanzas.

Este texto se atribuyó a Salomón, sin embargo existe polémica al respecto. Lo cierto es que esta creencia llevó a la custodia del texto y a su incorporación en el canon judío. Cohélet es palabra hebrea que se traduce como “predicador”, pero a la vez da el título a todo el texto y se ha traducido como “Eclesiastés”. Así que una sola palabra hebrea apunta a dos direcciones en castellano. Veamos las dos vertientes que contiene la palabra Cohélet. La primera interpretación se refiere a la traducción como Eclesiastés, título de la obra. Ecclesia en latín es concurrencia, congregación, junta del pueblo para oír hablar de la república, de asuntos de interés público. Ecclesiasterium fue el lugar de una asamblea. Por extensión fue el lugar donde se juntan los fieles para los oficios divinos. De ahí viene la palabra iglesia. En griego ecclesia es la congregación o asamblea de ciudadanos convocada debidamente bajo un procedimiento.

El segundo sentido se descubre en el interior del texto. En 1,1 inicia: “Palabras de Cohélet “. El discurso que le sigue no es pronunciado por una asamblea» sino por una sola persona: el predicador.

LA PERFIDIA DE SALOMÉ

✝ El Martirio de San Juan Bautista ✝

Salomé

Salomé no soportó ser rechazada por Juan el Bautista; rabiosa, despechada y profundamente herida, Salomé regresó a sus habitaciones y toda la noche la pasó planeando su venganza. El martirio de San Juan Bautista es un hecho narrado en los evangelios, que relata la muerte de Juan el Bautista, considerado por los cristianos como Santo y el último de los profetas. El tema de Salomé fue recogido por numerosos pintores; lo encontramos también en el drama homónimo de Oscar Wilde, escrito en la época del más genuino decadentismo (en las últimas décadas del siglo XIX), que dio lugar a su vez, en 1905, a la famosa ópera de Richard Strauss, una de las obras más importantes de su producción. Música : Danza de los Siete Velos de la ópera Salomé del compositor alemán Richard Strauss