UNA CUESTIÓN DE EMPUJE

el tao Amoroso III

Durante las relaciones sexuales, para que el hombre pueda hacer los movimientos correctos en el momento indicado debe antes aprender a observar e interpretar los signos vitales de su compañera y los suyos propios, y a responder adecuadamente a ellos. En vez de agitarse frenéticamente en la oscuridad, debe mantener su atención concentrada en los Cinco Signos y las Diez Indicaciones de su compañera y regular la profundidad, el ritmo y el ángulo de sus penetraciones según las reacciones de ella. Ha de permanecer tan alerta y vigilante como un jefe de cocina ante sus fogones, tan cauteloso como quien galopa sobre un caballo con las riendas a punto de romperse. Si aprende a interpretar los indicadores en el sinuoso camino que conduce al orgasmo de la mujer, el hombre podrá dominar sin problemas el arte de reaccionar oportunamente ante el intenso tráfico de esa ruta.


Cuando la estimulación previa ya ha lubricado a la mujer con sus secreciones sexuales y dotado plenamente al hombre con los Cuatro Logros de la erección, ha llegado el momento de «introducir al Embajador» en el Portal de jade y «presentar sus credenciales» en el Palacio Celestial. El protocolo exige que esto se haga de forma lenta y respetuosa. Tras encontrar un apoyo firme en el interior, el hombre debe comenzar con una serie de pausados empujes superficiales, presionando firmemente con la base del pene sobre el monte de Venus para frotar el clítoris con su miembro, antes que deslizarlo hacia adentro y hacia afuera. Al minimizar el rozamiento sobre el sensible glande masculino y maximizar la estimulación del sensible clítoris femenino, se logra armonizar las divergentes exigencias del Yin y del Yang.

A medida que va avanzando el acto, el arte de la alcoba requiere que el hombre responda a las diversas reacciones de la mujer con la clase de penetración más apropiada. En el misterioso señor de la cueva, Li Tung hsuan, el médico de la dinastía Tang, nos explica el arte de la adecuada penetración:
Los empujes profundos y los superficiales, los lentos y los veloces, los rectos y los ladeados, no son en absoluto lo mismo. Cada uno de ellos posee sus propias características y produce efectos únicos. Un empuje lento debe parecerse al movimiento de un pez atrapado en el anzuelo, mientras que uno veloz debe ser como el vuelo de las aves contra el viento… Hay que aplicar cada estilo en el momento apropiado y no limitarse obstinadamente a un solo estilo por mera pereza o comodidad personal. Los libros de almohada taoístas conceden gran importancia al estilo y al número de los empujes que el hombre efectúa durante el coito. Con frecuencia mencionan «un millar de empujes» como medida correcta para satisfacer por completo a una mujer. A los no iniciados, esto debe sonarles como una versión sexual del maratón de Nueva York; en la práctica, empero, un millar de empujes equivalen más o menos a media hora de hacer el amor, lo que no es mucho tiempo para un amante taoísta.

Los textos taoístas proponen una amplia gama de estilos de penetración, invariablemente descritos por medio de poéticas metáforas que ya realzan de por sí la estética del acto. En El misterioso señor de la cueva, Tung-hsuan enumeró algunos de tales estilos:

  • Presione firmemente con la raíz del Tallo de jade sobre el montículo situado encima del Portal de jade y ejerza una acción de sierra sobre el Portal como si quisiera abrir una ostra para alcanzar la Perla Preciosa de su interior.
  • Penetre profundamente en el Portal de jade y a continuación retire lentamente el Tallo de jade deslizándolo sobre la Hondonada Dorada, como si quisiera cortar una piedra en busca del valioso jade.
  • Utilice el Tallo de jade para empujar vigorosamente en la región de la Terraza de Jade, como quien utiliza un mortero para moler sustancias medicinales.
  • Mueva el Tallo de jade hacia adelante y atrás con empujes lentos y cortos en el interior del Palacio
  • Celestial, como un granjero ara su campo para sembrar las semillas.
  • Apriete el Tallo de jade contra el Portal de jade y frótelo con fuerza, como dos avalanchas que se encuentran a mitad de camino.
  • Utilice el Tallo de jade para golpear a derecha e izquierda, como un bravo guerrero que trata de abrirse paso por entre las filas del enemigo.
  • Mueva el Tallo de jade de arriba abajo, como un caballo salvaje corcoveando a través de un torrente.
  • Haga una serie de empujes profundos y superficiales en rápida sucesión, como una piedra enorme que se hunde en el mar.
  • Introduzca el Tallo de jade lentamente, como una serpiente que se arrastra hacia un agujero para esconderse.
  • Hunda el Tallo de jade rápidamente, como un ratón asustado que corre a un agujero para esconderse.
  • Levántese hacia lo alto y desplómese muy abajo como un gran velero que surca un mar tempestuoso

Al practicar los diversos tipos de penetración, las parejas no tardan en descubrir cuáles son los que más les convienen en cada circunstancia.

El Tao ofrece «distintas caricias para personas distintas», según el físico, los sentimientos y las preferencias personales. Y, puesto que el acto sexual taoísta dura mucho más que el coito convencional que algunos califican de «normal», la diversidad de técnicas evita la monotonía de una misma maniobra repetitiva y proporciona al amor la chispa de la variación.

La Muchacha Sencilla y otros sabios taoístas parecen recomendar especialmente la secuencia de nueve empujes superficiales y uno profundo, sobre todo para los principiantes.

Dicha secuencia consiste en nueve empujes consecutivos de tipo «molienda», ejerciendo la frotación entre la raíz del pene y el monte de Venus, seguidos por una larga y pausada retirada hacia los Brotes de Trigo y un poderoso y veloz «empuje profundo» para regresar al Palacio Celestial.

Tenga en cuenta que el «empuje superficial» se realiza desde una posición de penetración profunda, mientras que el «empuje profundo» conlleva una retirada a profundidades menos hondas.

En determinadas posturas, particularmente aquellas en que la penetración es por detrás, un hombre dotado de un miembro largo y totalmente erecto puede llegar a «llamar» a la «Puerta Interior» (la cerviz) con la «Cabeza de Tortuga» (el glande del pene), pero esto debe hacerse muy suavemente y sólo cuando la vagina se halla perfectamente lubricada.

El momento en que el hombre ha de prestar mayor atención se presenta cuando la mujer llega a las últimas fases de los Cinco Signos y las Diez indicaciones y comienza a estrecharse con urgencia contra él ante la inminencia del orgasmo.

Si el hombre no es cuidadoso, la creciente agitación de su pareja y sus contracciones pélvicas estimularán en exceso la Cabeza de Tortuga y le harán eyacular, lo cual le dejará sin aire en las velas justo cuando la mujer se halla a punto de cruzar la línea de meta.

Esto puede resultar muy frustrante para ambos compañeros y, si se convierte en la regla más que en la excepción, fácilmente puede estropear sus relaciones.

Es precisamente en esta etapa del coito cuando el hombre más va a apreciar las ventajas de la penetración profunda con «empujes superficiales», que desplazan el punto de fricción desde el sensible glande a la raíz del pene, donde a él menos le excita y más estimula a la mujer.

Este tipo de empuje, combinado con la respiración profunda y el bloqueo del esfínter anal, permite al hombre responder indefinidamente incluso a las más vibrantes sacudidas de la mujer al borde del orgasmo, sin riesgo de eyacular prematuramente.

El tao de la salud el sexo y la larga vida. Daniel Reid

EL TAO AMOROSO II

LOS 5 SIGNOS y LOS 5 DESEOS

La excitación preliminar debe comenzar en las extremidades del cuerpo, no en los genitales. Empiece dando masaje a manos y muñecas, pies y tobillos, y vaya ascendiendo por brazos y hombros hasta llegar al pecho y por piernas y muslos hasta alcanzar vientre y cintura. Aprenda las rutas de los principales meridianos de energía y la ubicación de los puntos vitales más sensibles. El masaje en estos puntos es altamente estimulante y genera mucha energía. Bajo la influencia de la excitación sexual, esta energía se desplaza por la red de meridianos hacia los órganos genitales.

Para las mujeres, una profunda presión digital en el punto denominado «Intersección Triple Yin» (San yin jiao), situado justo detrás del hueso de
la pantorrilla a unos siete u ocho centímetros de la protuberancia interior del tobillo, resulta especialmente eficaz para despertar la energía sexual.

La parte baja de la espalda, la columna y la superficie interior de brazos y piernas son zonas de energía erógena muy sensibles tanto en el hombre como en la mujer.

Los Cinco Signos

El Emperador Amarillo preguntó: «¿Cómo puedo saber cuándo la mujer goza del sexo?»

Le respondió la Muchacha Sencilla: «Por medio de los Cinco Signos, los Cinco Deseos y las Diez Indicaciones. Observando estos indicios, podréis saber exactamente lo que ella siente y cuál es la apropiada acción a tomar».

El Primer Signo es cuando «el rostro de ella se enrojece». Eso quiere decir que el hombre debe juguetear suavemente con su miembro por encima y alrededor del monte de Venus de la mujer.

El Segundo Signo es cuando «los pezones de ella se endurecen y aparecen gotitas de sudor en torno a su nariz». Eso indica que ya está dispuesta para que el hombre introduzca lentamente el Tallo de jade en el Portal de jade.

El Tercer Signo es «garganta reseca, sequedad de labios y dificultades para tragar saliva», lo cual significa que el hombre debe empezar a agitarse más vigorosamente dentro de ella.

El Cuarto Signo se presenta cuando «el Portal de jade se pone mojado y resbaladizo» con la lubricación, y significa que el hombre debe penetrar ya hasta la empuñadura y moverse de un lado a otro en lo más profundo del Palacio Celestial.

El Quinto Signo, y último, consiste en la aparición de un líquido viscoso que gotea por la parte interior de los muslos de la mujer. Esto indica que ella ya ha experimentado la «marea alta» y que ha llegado el momento de que el hombre deje de embestir y empiece a retirarse lentamente. Si presta una cuidadosa atención a la aparición de estas y otras reacciones en su compañera, el hombre sabrá efectuar el gesto correcto en el momento oportuno.

Los Cinco Deseos

Los Cinco Deseos reflejan hasta qué punto la mujer desea y disfruta la unión sexual.

El Primer Deseo se llama «intento». El intento de unión sexual se presenta durante la estimulación inicial y se refleja en el pulso acelerado y la respiración breve y superficial.

El Segundo Deseo se llama «conciencia», y significa que ella desea que el hombre la toque y estimule los genitales. Se reconoce por la apertura de las aletas de la nariz v la separación de los labios.

El Tercer Deseo se da cuando la mujer llega a la cima de la pasión y sus fluidos Yin empiezan a rebosar. En este momento, todo su cuerpo tiembla y se estremece de excitación, y la mujer se aferra firmemente al hombre.

El Cuarto Deseo llega con el orgasmo y se denomina «concentración». La mujer se inunda de una transpiración cálida que «humedece las sábanas».

El Quinto Deseo solamente aparece cuando ella alcanza un estado de extremada pasión y un placer que supera el del orgasmo normal, en cuyo caso su cuerpo se estira y se envara, sus ojos se cierran y sus muslos se estrechan con fuerza en torno al hombre, como si quisiera atraerlo más hacia adentro. La mujer tiene el aspecto de que «su espíritu estuviera flotando sobre las nubes y el viento».

Observando las manifestaciones externas de los Cinco Deseos de la mujer, el hombre puede discernir las diversas reacciones de ella ante las maniobras que él emprende en base a los Cinco Signos, especialmente cuando su compañera se aproxima al orgasmo.

Estas reacciones le permiten ampliar, modular, armonizar y realzar de distintas maneras las tácticas que utiliza para satisfacer las necesidades y deseos de su compañera.

LA ALCOBA DE JADE

En las viviendas chinas tradicionales, las alcobas solían contener varios libros de almohada con ilustraciones eróticas como obras de consulta para ser utilizadas antes y durante el coito. Se los llamaba «libros de almohada» precisamente porque se dejaban apoyados sobre una almohada para poder hojearlos sin dificultad mientras se hacía el amor. El papel de los libros de almohada en la vida sexual de la China tradicional queda bien ilustrado por la siguiente cita de Cheng Heng (un poeta de la dinastía Han que vivió entre los años 78 y 139 de nuestra era), traducida del chino por R. H. van Gulik:
He limpiado la almohada y la cama y he llenado el pebetero con el mejor incienso. Cerremos ahora la doble puerta con el candado de oro y encendamos la lámpara para que inunde de resplandor nuestro cuarto. Abandono mis ropas y me quito la pintura y los polvos, y despliego junto a la almohada el rollo de las ilustraciones. A la Muchacha Sencilla tomaré por instructora para que podamos practicar todas las diversas posturas, ésas que un marido corriente apenas ha visto alguna vez, las que Tien-Lao enseñó al Emperador Amarillo.

Este poema es una mina de información acerca de la vida sexual en la antigua China- La primera línea empieza mencionando la importancia de la higiene, mientras que la segunda refleja la costumbre china de perfumar el aire y las sábanas con incienso para realzar el ambiente- Quedan bien claros el deseo de intimidad y la preferencia por hacer el amor a la luz de la lámpara en vez de tantear en la oscuridad, así como el papel de los libros de almohada, la reverencia hacia la Muchacha Sencilla en tanto que instructora sexual y el énfasis en la práctica de «todas las diversas posturas». Estas orientaciones generales no sólo eran seguidas por los adeptos al taoísmo, sino por el pueblo en general, ya que incluso los más conservadores burócratas confucianos se convertían al Tao cuando entraban en el dormitorio. A pesar del conservadurismo y la conformidad que los chinos suelen mostrar en público, en la intimidad de sus alcobas siempre han disfrutado de una vida sexual notablemente rica y osada.
Uno de los aspectos más imaginativos y más estéticamente placenteros de las artes de alcoba taoístas es la terminología poética que suele utilizarse para describir los diversos órganos y actividades sexuales. A diferencia del lenguaje occidental, que resulta clínicamente frío (pene, vagina, clítoris, etc.) o vulgarmente coloquial (polla, coño, joder, etc.), los términos eróticos chinos conjuran en la mente de los participantes toda clase de imágenes románticas y sin connotaciones de culpa, y esta imaginería enriquece notablemente el ambiente del acto sexual. Además, este lenguaje permitió que los poetas y los escritores chinos trataran ampliamente de las cuestiones sexuales sin ofender a los lectores conservadores ni quebrantar los convencionalismos literarios. Consideremos, por ejemplo, «las nubes y la lluvia», que es la expresión poética china que describe el coito. «Las nubes» significan la tormentosa acumulación de esencia femenina, en tanto que «la lluvia» es la eyaculación del semen masculino. Los escritores chinos podían utilizar tales términos para describir el acto sexual con todo detalle sin ofender el pudor de nadie, con metáforas tan creativas como «se acumularon las nubes pero no hubo lluvia», «después de caer la lluvia, las nubes se dispersaron», «una ligera llovizna», «un chubasco repentino», y otras muchas por el estilo. Los lectores occidentales aficionados a las imágenes floridas y con una actitud estética hacia el sexo quizá deseen adoptar una terminología equivalente para tratar de cuestiones amorosas con su pareja.

A continuación se incluye una lista, ordenada alfabéticamente según los significados técnicos, con las más encantadoras metáforas chinas de La alcoba de jade:

Cerviz- Puerta Interior
clítoris- Terraza de jade-Perla Preciosa-Semilla
(frenillo del) clítoris- Cuerdas de Laúd
(prepucio del)clítoris-Campo Divino
coito- Nubes y Lluvia-Disparar el Cañón- Relaciones Amistosas

cunilinguo – Beber del Vasto Manantial
felación- Tocar la Flauta
homosexualidad (femenina)- Frotar espejos
homosexualidad (masculina)- Partir el Melocotón
homosexualidad (masculina)- Relaciones Dragón Yang
labios menores- Brotes de Trigo
labios menores- Perlas Rojas

monte de Venus (mons veneris)- La Colina de los juncos
orgasmo (eyaculación masculina)- Perder Esencia-Tener Fugas-Rendirse-Morir
orgasmo (femenino)- Marea Alta-Marea del Yin
orificio uretral (femenino)- Vasto Manantial
orificio uretral (masculino)- Puerta de la Vida y la Muerte
pene- Tallo de jade-Instrumento de jade-Pico Yang-Arma Yang-Cabeza de Tortuga
El Embajador
pene (erecto)- Levantado-Furioso
pene (fláccido)-Muerto
útero-Palacio del Niño-Polo Norte-Cámara Bermellón
vagina (orificio)-Portal de jade-Puerta de jade-Cueva de Cinabrio-Puerta del Niño-Una pulgada cuadrada
vagina (superior)-Palacio Celestial-Valle de Soledad
vagina (vestíbulo inferior)-Pequeño arroyo
vagina (zona media)-Valle Profundo-Lugar Escondido-Sendero del Yin
vulva (inferior)-Vena de jade
vulva (superior)-Hondonada Dorada

Esta selección de metáforas y eufemismos nos demuestra claramente que los poetas chinos, al igual que los médicos taoístas, prestaban bastante más atención a los detalles de la anatomía femenina que a los de la masculina, y que el punto focal de sus atenciones era siempre esa mágica y misteriosa puerta de «una pulgada cuadrada», cariñosamente denominada «Portal de Jade».

Las artes de alcoba taoístas tienden a prolongar tanto tiempo como sea posible la visita del «Embajador» al «Palacio Celestial», instruyendo al hombre en el correcto protocolo y confiriéndole las imprescindibles «credenciales» de amante consumado.
La mayoría de los hombres están demasiado obsesionados por la forma y el tamaño de su pene, y prestan escasa atención a la pericia necesaria para manejar adecuadamente el Tallo de jade.