EL TAO AMOROSO II

LOS 5 SIGNOS y LOS 5 DESEOS

La excitación preliminar debe comenzar en las extremidades del cuerpo, no en los genitales. Empiece dando masaje a manos y muñecas, pies y tobillos, y vaya ascendiendo por brazos y hombros hasta llegar al pecho y por piernas y muslos hasta alcanzar vientre y cintura. Aprenda las rutas de los principales meridianos de energía y la ubicación de los puntos vitales más sensibles. El masaje en estos puntos es altamente estimulante y genera mucha energía. Bajo la influencia de la excitación sexual, esta energía se desplaza por la red de meridianos hacia los órganos genitales.

Para las mujeres, una profunda presión digital en el punto denominado «Intersección Triple Yin» (San yin jiao), situado justo detrás del hueso de
la pantorrilla a unos siete u ocho centímetros de la protuberancia interior del tobillo, resulta especialmente eficaz para despertar la energía sexual.

La parte baja de la espalda, la columna y la superficie interior de brazos y piernas son zonas de energía erógena muy sensibles tanto en el hombre como en la mujer.

Los Cinco Signos

El Emperador Amarillo preguntó: «¿Cómo puedo saber cuándo la mujer goza del sexo?»

Le respondió la Muchacha Sencilla: «Por medio de los Cinco Signos, los Cinco Deseos y las Diez Indicaciones. Observando estos indicios, podréis saber exactamente lo que ella siente y cuál es la apropiada acción a tomar».

El Primer Signo es cuando «el rostro de ella se enrojece». Eso quiere decir que el hombre debe juguetear suavemente con su miembro por encima y alrededor del monte de Venus de la mujer.

El Segundo Signo es cuando «los pezones de ella se endurecen y aparecen gotitas de sudor en torno a su nariz». Eso indica que ya está dispuesta para que el hombre introduzca lentamente el Tallo de jade en el Portal de jade.

El Tercer Signo es «garganta reseca, sequedad de labios y dificultades para tragar saliva», lo cual significa que el hombre debe empezar a agitarse más vigorosamente dentro de ella.

El Cuarto Signo se presenta cuando «el Portal de jade se pone mojado y resbaladizo» con la lubricación, y significa que el hombre debe penetrar ya hasta la empuñadura y moverse de un lado a otro en lo más profundo del Palacio Celestial.

El Quinto Signo, y último, consiste en la aparición de un líquido viscoso que gotea por la parte interior de los muslos de la mujer. Esto indica que ella ya ha experimentado la «marea alta» y que ha llegado el momento de que el hombre deje de embestir y empiece a retirarse lentamente. Si presta una cuidadosa atención a la aparición de estas y otras reacciones en su compañera, el hombre sabrá efectuar el gesto correcto en el momento oportuno.

Los Cinco Deseos

Los Cinco Deseos reflejan hasta qué punto la mujer desea y disfruta la unión sexual.

El Primer Deseo se llama «intento». El intento de unión sexual se presenta durante la estimulación inicial y se refleja en el pulso acelerado y la respiración breve y superficial.

El Segundo Deseo se llama «conciencia», y significa que ella desea que el hombre la toque y estimule los genitales. Se reconoce por la apertura de las aletas de la nariz v la separación de los labios.

El Tercer Deseo se da cuando la mujer llega a la cima de la pasión y sus fluidos Yin empiezan a rebosar. En este momento, todo su cuerpo tiembla y se estremece de excitación, y la mujer se aferra firmemente al hombre.

El Cuarto Deseo llega con el orgasmo y se denomina «concentración». La mujer se inunda de una transpiración cálida que «humedece las sábanas».

El Quinto Deseo solamente aparece cuando ella alcanza un estado de extremada pasión y un placer que supera el del orgasmo normal, en cuyo caso su cuerpo se estira y se envara, sus ojos se cierran y sus muslos se estrechan con fuerza en torno al hombre, como si quisiera atraerlo más hacia adentro. La mujer tiene el aspecto de que «su espíritu estuviera flotando sobre las nubes y el viento».

Observando las manifestaciones externas de los Cinco Deseos de la mujer, el hombre puede discernir las diversas reacciones de ella ante las maniobras que él emprende en base a los Cinco Signos, especialmente cuando su compañera se aproxima al orgasmo.

Estas reacciones le permiten ampliar, modular, armonizar y realzar de distintas maneras las tácticas que utiliza para satisfacer las necesidades y deseos de su compañera.

LA ALCOBA DE JADE

En las viviendas chinas tradicionales, las alcobas solían contener varios libros de almohada con ilustraciones eróticas como obras de consulta para ser utilizadas antes y durante el coito. Se los llamaba «libros de almohada» precisamente porque se dejaban apoyados sobre una almohada para poder hojearlos sin dificultad mientras se hacía el amor. El papel de los libros de almohada en la vida sexual de la China tradicional queda bien ilustrado por la siguiente cita de Cheng Heng (un poeta de la dinastía Han que vivió entre los años 78 y 139 de nuestra era), traducida del chino por R. H. van Gulik:
He limpiado la almohada y la cama y he llenado el pebetero con el mejor incienso. Cerremos ahora la doble puerta con el candado de oro y encendamos la lámpara para que inunde de resplandor nuestro cuarto. Abandono mis ropas y me quito la pintura y los polvos, y despliego junto a la almohada el rollo de las ilustraciones. A la Muchacha Sencilla tomaré por instructora para que podamos practicar todas las diversas posturas, ésas que un marido corriente apenas ha visto alguna vez, las que Tien-Lao enseñó al Emperador Amarillo.

Este poema es una mina de información acerca de la vida sexual en la antigua China- La primera línea empieza mencionando la importancia de la higiene, mientras que la segunda refleja la costumbre china de perfumar el aire y las sábanas con incienso para realzar el ambiente- Quedan bien claros el deseo de intimidad y la preferencia por hacer el amor a la luz de la lámpara en vez de tantear en la oscuridad, así como el papel de los libros de almohada, la reverencia hacia la Muchacha Sencilla en tanto que instructora sexual y el énfasis en la práctica de «todas las diversas posturas». Estas orientaciones generales no sólo eran seguidas por los adeptos al taoísmo, sino por el pueblo en general, ya que incluso los más conservadores burócratas confucianos se convertían al Tao cuando entraban en el dormitorio. A pesar del conservadurismo y la conformidad que los chinos suelen mostrar en público, en la intimidad de sus alcobas siempre han disfrutado de una vida sexual notablemente rica y osada.
Uno de los aspectos más imaginativos y más estéticamente placenteros de las artes de alcoba taoístas es la terminología poética que suele utilizarse para describir los diversos órganos y actividades sexuales. A diferencia del lenguaje occidental, que resulta clínicamente frío (pene, vagina, clítoris, etc.) o vulgarmente coloquial (polla, coño, joder, etc.), los términos eróticos chinos conjuran en la mente de los participantes toda clase de imágenes románticas y sin connotaciones de culpa, y esta imaginería enriquece notablemente el ambiente del acto sexual. Además, este lenguaje permitió que los poetas y los escritores chinos trataran ampliamente de las cuestiones sexuales sin ofender a los lectores conservadores ni quebrantar los convencionalismos literarios. Consideremos, por ejemplo, «las nubes y la lluvia», que es la expresión poética china que describe el coito. «Las nubes» significan la tormentosa acumulación de esencia femenina, en tanto que «la lluvia» es la eyaculación del semen masculino. Los escritores chinos podían utilizar tales términos para describir el acto sexual con todo detalle sin ofender el pudor de nadie, con metáforas tan creativas como «se acumularon las nubes pero no hubo lluvia», «después de caer la lluvia, las nubes se dispersaron», «una ligera llovizna», «un chubasco repentino», y otras muchas por el estilo. Los lectores occidentales aficionados a las imágenes floridas y con una actitud estética hacia el sexo quizá deseen adoptar una terminología equivalente para tratar de cuestiones amorosas con su pareja.

A continuación se incluye una lista, ordenada alfabéticamente según los significados técnicos, con las más encantadoras metáforas chinas de La alcoba de jade:

Cerviz- Puerta Interior
clítoris- Terraza de jade-Perla Preciosa-Semilla
(frenillo del) clítoris- Cuerdas de Laúd
(prepucio del)clítoris-Campo Divino
coito- Nubes y Lluvia-Disparar el Cañón- Relaciones Amistosas

cunilinguo – Beber del Vasto Manantial
felación- Tocar la Flauta
homosexualidad (femenina)- Frotar espejos
homosexualidad (masculina)- Partir el Melocotón
homosexualidad (masculina)- Relaciones Dragón Yang
labios menores- Brotes de Trigo
labios menores- Perlas Rojas

monte de Venus (mons veneris)- La Colina de los juncos
orgasmo (eyaculación masculina)- Perder Esencia-Tener Fugas-Rendirse-Morir
orgasmo (femenino)- Marea Alta-Marea del Yin
orificio uretral (femenino)- Vasto Manantial
orificio uretral (masculino)- Puerta de la Vida y la Muerte
pene- Tallo de jade-Instrumento de jade-Pico Yang-Arma Yang-Cabeza de Tortuga
El Embajador
pene (erecto)- Levantado-Furioso
pene (fláccido)-Muerto
útero-Palacio del Niño-Polo Norte-Cámara Bermellón
vagina (orificio)-Portal de jade-Puerta de jade-Cueva de Cinabrio-Puerta del Niño-Una pulgada cuadrada
vagina (superior)-Palacio Celestial-Valle de Soledad
vagina (vestíbulo inferior)-Pequeño arroyo
vagina (zona media)-Valle Profundo-Lugar Escondido-Sendero del Yin
vulva (inferior)-Vena de jade
vulva (superior)-Hondonada Dorada

Esta selección de metáforas y eufemismos nos demuestra claramente que los poetas chinos, al igual que los médicos taoístas, prestaban bastante más atención a los detalles de la anatomía femenina que a los de la masculina, y que el punto focal de sus atenciones era siempre esa mágica y misteriosa puerta de «una pulgada cuadrada», cariñosamente denominada «Portal de Jade».

Las artes de alcoba taoístas tienden a prolongar tanto tiempo como sea posible la visita del «Embajador» al «Palacio Celestial», instruyendo al hombre en el correcto protocolo y confiriéndole las imprescindibles «credenciales» de amante consumado.
La mayoría de los hombres están demasiado obsesionados por la forma y el tamaño de su pene, y prestan escasa atención a la pericia necesaria para manejar adecuadamente el Tallo de jade.

EL TAO AMOROSO

El arte de hacer el amor

  1. Consejos para principiantes

Excitación Preliminar

Todas las consejeras del Emperador Amarillo en cuestiones sexuales eran buenas taoístas, lo que quiere decir que no recurrían únicamente a palabras inteligentes y argumentos filosóficos para exponer el Camino. También salpicaban sus diálogos con toda clase de indicaciones prácticas e instrucciones concretas. Ellas enseñaron al Emperador Amarillo cómo observar las reacciones de su compañera, cómo aproximarse al «florido campo de batalla» y cómo conducirse en el «combate» de la relación sexual. La Muchacha Sencilla y los demás componentes del séquito taoísta del emperador expusieron sus más importantes instrucciones prácticas bajo los encabezamientos de Excitación Preliminar, Cuatro Logros, Cinco Signos, Cinco Deseos, Diez Indicaciones y Cinco Virtudes. Todos ellos son como hitos que jalonan el sinuoso camino hacia el orgasmo de la mujer, y todo hombre debería aprender a interpretarlos.

La Excitación Preliminar se trata de la principal medida preventiva contra los habituales problemas de insuficiente lubricación en la mujer e insuficiente erección en el hombre al principio del coito. La Muchacha Sencilla explica que la lubricación de la vagina y el engrosamiento del pene antes de que ambos órganos entren en contacto directo es el primer síntoma fundamental de la interacción del Yin y del Yang. La excitación preliminar también prepara el sistema de energía del cuerpo para la intensa excitación del coito. En el léxico taoísta, la excitación preliminar ayuda a hacer hervir el «agua» mientras el «fuego» va ardiendo lentamente.

Los Cuatro Logros

Los Cuatro Logros definen las cuatro condiciones fundamentales que el órgano masculino debe alcanzar durante la estimulación previa antes de estar «capacitado» para entrar en el Portal de jade para la copulación. Sobre esta cuestión, la Muchacha Misteriosa ofrece a los hombres algunos de sus más francos y útiles consejos:

Muchacha Misteriosa: El hombre que desea la copulación debe antes pasar por cuatro fases de logro: alargamiento, engrosamiento, dureza y calor.

Emperador Amarillo: ¿Qué significan estos logros?

Muchacha Misteriosa: Si el tallo no alcanza una longitud suficiente, la energía vital del hombre está demasiado agotada para realizar el acto. Si alcanza la longitud pero poco grosor, eso significa que su energía muscular es insuficiente para la tarea. Si logra el grosor pero no la dureza, quiere decir que sus articulaciones y tendones son demasiado débiles para el acto. Si el miembro se endurece pero no se calienta, su espíritu es insuficiente para realizar el acto. A fin de prepararse correctamente para la relación sexual, hay que armonizar antes los músculos y los huesos con la energía y el espíritu (esto es, armonizar los Tres Tesoros). También hay que ejercer autodisciplina, seguir los principios básicos del Tao y no derrochar nunca el semen descuidadamente.

El Control de la Eyaculación

La Muchacha Sencilla nos asegura que con la práctica frecuente de este método el miembro viril se volverá «duro como el hierro y caliente como una antorcha, permitiendo que el hombre supere a todos sus contrincantes y se alce con la victoria cien veces en cien batallas». Para cultivar el control de la eyaculación, la actitud mental del hombre es igual de importante que su pericia física. Así, por ejemplo, debe ser consciente de que ni el amor ni las mejores intenciones bastan por sí mismos para convertirlo en un buen amante, y que, por su propia naturaleza masculina, debe aprender y practicar los métodos de autocontrol durante las relaciones sexuales. Debe apartar la atención de sus propias sensaciones y concentrarla en los Cinco Signos y las Diez Indicaciones de su compañera, en su piel y en su cabello, en sus sonidos y sus aromas. Tal como Sun Ssu-mo lo resume sucintamente, «el hombre debe pensar en cómo beneficiará el acto a su salud». Si el hombre permite que su mente divague y se aleje del asunto en cuestión, o si se entrega por demasiado tiempo a las exquisitas sensaciones de una inminente eyaculación, no tardará en perder el control y su actuación habrá terminado antes de que pueda darse cuenta. En una de sus más encantadoras y oportunas analogías, la Muchacha Sencilla ilustra de la siguiente manera los peligros de la irreflexión masculina durante el coito: Hacer el amor con una mujer es como cabalgar un caballo al galope con las riendas raídas y deshilachadas, y tan peligroso como caminar por el borde de un profundo foso lleno de puñales afilados. Basta una breve distracción para que el hombre caiga incontrolablemente en el foso de la eyaculación, lo
que pone fin al «viaje» para ambos miembros de la pareja. Cuando «cabalga una mujer», el hombre debe estar tan atento a la técnica como si estuviera galopando por el bosque a lomos de un caballo salvaje.
Hace más de 2.000 años, Wu Hsien, el adepto de la dinastía Han, nos dejó unos consejos muy juiciosos y resumidos acerca del control de la eyaculación, especialmente dirigidos a los principiantes en el Camino.
Concluiremos este artículo con la completa exposición de sus recomendaciones:

  • El principiante debe evitar todo exceso de pasión o excitación. Aunque es cierto que el mayor placer se obtiene cuando uno ama a su compañera, cuando se trata de aprender y practicar el control de la eyaculación hay que intentar permanecer indiferente a fin de no perder la compostura.
  • El principiante debe comenzar con una mujer que no sea demasiado atractiva y cuyo Portal de jade no sea muy estrecho. Si la mujer no es sumamente bella, el hombre no perderá la cabeza, y si su vagina no es demasiado estrecha, no eyaculará prematuramente debido a una excesiva excitación.
  • El principiante debe penetrar suave y lentamente, hacer una pausa para recobrar la compostura y proseguir al cabo de unos instantes. Si se encuentra muy excitado, debe dejar de penetrar inmediatamente y retirar su Tallo de jade de tal manera que sólo queden dos o tres centímetros dentro del Portal de jade. Cuando se haya calmado, podrá reanudar las penetraciones.
  • El principiante debería comenzar con series de tres empujes superficiales y uno profundo, luego cinco superficiales y uno profundo, y, finalmente, nueve superficiales y uno profundo.
  • El principiante debe aprender el método de retirarse duro y volver a penetrar blando.
  • A fin de dar satisfacción a su pareja, el principiante debe aprender a ser dulce y amable para que ella llegue más rápidamente al orgasmo.
  • El principiante debe evitar la impaciencia mientras aprende a controlar la eyaculación.

Este último punto es quizás el más importante de todos de cara al éxito definitivo. Los principiantes necesitan largos meses de asidua práctica sólo para dominar los métodos básicos de respirar y «cerrar la puerta», y aún se tarda más tiempo en superar la arraigada convicción de que las relaciones sexuales son incompletas e insatisfactorias si no hay eyaculación. Sólo mediante una paciente y prolongada práctica de los métodos expuestos se podrá llegar a calibrar la insensatez de las viejas costumbres y constatar la profunda verdad y el poder del único Camino.

A los principiantes les interesará saber que, por intensa que sea su tendencia a eyacular, si logran «aguantarse» hasta que la mujer haya llegado al orgasmo, dicha tendencia disminuirá rápidamente, y, si ella disfruta de dos o tres orgasmos, disminuirá todavía más. Esto se debe a que la polaridad Yang masculina queda compensada por la absorción de la energía Yin de la mujer en el momento de su orgasmo. También se puede equilibrar esta polaridad con una emisión de semen, pero entonces el hombre termina con una pérdida neta de esencia y energía. Si equilibra su exceso de Yang (la excitación sexual) mediante la absorción del estallido de energía Yin de su compañera, el hombre termina con un beneficio neto y ninguna pérdida.