El punto G

Alrededor de la uretra se encuentra un plexo de vasos sanguíneos. Debido a que estos vasos sanguíneos no reciben un nombre en los textos médicos, un grupo de mujeres llamó a esta área la esponja uretral. Durante la excitación sexual estos vasos sanguíneos se dilatan y se puede sentir una protuberancia a través de la pared vaginal. Esta zona ha sido llamada “El punto G”, de acuerdo con Grafenberg que fue uno de los primeros sexólogos.

Este punto puede encontrarse si uno toca la parte anterior y superior dentro de la vagina. (También se ha dicho que el punto G se localiza a dos centímetros más allá del dedo más largo de la mujer).

El punto G es difícil de alcanzar cuando la pareja se encuentra frente a frente en el coito, salvo en el caso de los hombres cuya erección se dirige hacia arriba. Si la mujer necesita una estimulación más directa al punto G, es necesario cambiar de posición. La posición con la mujer de espaldas es una manera. La estimulación con los dedos es muy eficiente y directa. Cuando la mujer se estimula a sí misma quizá elija ponerse en cuclillas o acostarse con las piernas hacia arriba para alcanzar mejor este punto. La pareja puede alcanzarlo fácilmente si ella yace en su estómago. Si la mujer se encuentra durante el coito encima del hombre, puede colocarse adecuadamente para esta estimulación. (Figuras 2-4 (a y b). Algunas mujeres mientras aprietan a sus compañeros fuertemente, gozan la sensación del pene erecto haciendo presión en su abdomen bajo, justamente arriba del hueso púbico, estimulando así el punto G desde el otro lado.

Cuando el punto G recibe masaje, la impresión que tiene la mujer es de que quiere orinar. Los sexólogos aseguran que si la presión se continúa comienza la transición a la excitación sexual. Algunas mujeres encuentran que la estimulación del punto G puede desencadenar el orgasmo, mientras que muchas mujeres consideran la estimulación del punto G como parte de toda la estimulación sexual.

El Clítoris

Anatomía Femenina

Los labios menores

Dentro de los labios mayores se encuentran los labios menores, la piel de estos es diferente en textura y color debido a la relación que tienen con las superficies mucosas, de la misma manera que los labios de la boca son diferentes de la piel de la cara. En un estado de excitación los labios menores pueden variar de color desde un rosado claro hasta un marrón oscuro o morado. Algunas veces los labios menores son rosados y curvos y algunas veces son largos y sinuosos. Los labios menores en algunas mujeres son más grandes que los labios mayores, en estas mujeres cuando se encuentran de pie los labios menores pueden salir entre los labios mayores. Durante la excitación sexual los labios menores que se encuentran ricamente irrigados con vasos sanguíneos, se hinchan hasta dos o tres veces su tamaño normal. En cuanto se aproxima el orgasmo pueden tener cambios de colores muy notables, a veces pueden llegar a tener un color carmesí o vino tinto oscuro.

La Glándula del Clítoris

Si seguimos los labios menores hacia arriba observamos que se juntan para formar el capuchón que protege el glande del clítoris. Normalmente el glande se encuentra debajo del capuchón cuando no existe excitación. Uno puede observarlo si echa hacia atrás el capuchón. El glande del clítoris está ricamente inervado y para la mayoría de las mujeres es el punto más sensible de su anatomía sexual. Algunas mujeres sienten que es tan sensible que una estimulación directa puede resultar irritante. El cuerpo del clítoris se siente como una liga dura bajo la superficie que se encuentra entre el glande y el monte de venus. Conforme comienza la excitación sexual, el cuerpo se engruesa y se acorta y el glande junto con las estructuras que lo apoyan se pone erecto. Igual que en el hombre puede existir un cambio muy notable en forma y tamaño. Algunas mujeres han visto que una excitación intensa y muy prolongada puede ocasionar que los labios menores cubran casi completamente el glande.

La uretra y la vagina

Hacia abajo del glande encontramos la abertura de la uretra y más abajo encontramos la abertura de la vagina. La uretra de la mujer se encuentra más o menos a unos tres centímetros de distancia de la vagina. Esta distancia tan corta puede explicar la propensión que tiene la mujer a contraer infecciones de la vejiga (cistitis)

El Monte de Venus

Se le ha llamado Monte de Venus a esta parte del cuerpo porque su significado es “monte del amor” en honor a Venus la diosa romana del amor

El Monte de Venus es un tejido graso acolchonado que cubre el hueso pelviano. Es sencillo ubicarlo porque es precisamente toda la zona pélvica que se encuentra cubierta por vello. Se encuentra arriba del hueso del pubis y se desarrolla de forma obvia después de la adolescencia como consecuencia de los cambios hormonales.

Antes de la pubertad, esta zona se encuentra cubierta de vello fino, casi imperceptible. Con la llegada de los estrógenos, el vello se engrosa y va creciendo rápidamente en forma triangular en la zona del pubis. Regularmente, en las mujeres, este vello aparece por encima de los labios vaginales y poco a poco se va esparciendo hasta cubrir esta parte del pubis.

El Monte de Venus es también llamado mons pubis, que deriva del latín “montículo púbico” y tiene una función protectora del vello y del tejido adiposo. Como ocurre con las pestañas, que detienen la entrada de polvo y sudor a los ojos, el mons pubis estaría protegiendo a los genitales de elementos extraños que podrían causar infecciones. El Monte de Venus es un cojín de grasa que protege al hueso púbico que se encuentra debajo. El hueso púbico es el lugar en donde los huesos pélvicos se unen por medio de un cartílago que durante el embarazo se suaviza para que los huesos puedan separarse si es necesario durante el parto. El monte se divide y se separa en lo que llamamos los labios mayores o exteriores, que tienen la misma piel y el mismo recubrimiento piloso que el monte.

¿Qué cuidados requiere esta zona del pubis?

Al igual que otras partes del cuerpo, lo primordial es la higiene. Y hay que aclarar que no depilar el vello púbico de esta zona no significa falta de higiene. Al contrario, como ya se mencionó, este vello es en realidad una protección para evitar infecciones provocadas por polvo y sudor. Sin embargo, si se ha decidido depilar esta área, ya sea de forma total o parcial, entonces hay que tener medidas de higiene para evitar cualquier contrariedad. La manera más sencilla es lavando con jabón neutro y agua la zona, además de usar ropa interior de algodón, ya que es fresca y amable con la delicada piel de esta zóna púbica.

Otro aspecto que hay que tener en consideración es la forma del crecimiento del vello. En la pubertad el vello se vuelve grueso y abundante, y gracias a la acción de las hormonas, toma una forma de triángulo invertido. Si en algún momento se observa que el vello crece más en forma romboide, entonces hay que prestar atención. Esto puede ocurrir debido a un desequilibrio hormonal en que la testosterona esté aumentando de forma irregular y esto puede provocar este crecimiento anormal, junto a otros síntomas. Por lo que es mejor acudir al ginecólogo para una revisión.