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Las enfermedades constituyen uno de los misterios más insondables de la vida. ¿Por qué enfermamos? « ¿Porqué me ha ocurrido a mí? ¿Qué he hecho para merecerlo? ¿Lograré salvarme?» Quizá se pregunte usted si la enfermedad está relacionada con una experiencia traumática que sufrió en su infancia o a las toxinas que contaminan el medio ambiente. No pierda el tiempo haciéndose esas preguntas. De momento, concéntrese en recuperar la salud.
La inteligencia divina opera de formas que no podemos comprender, tenga siempre presente que usted está destinado a vivir un misterio, no a resolverlo. Viva con las preguntas que se plantea, pero no permita que éstas dominen su vida, sus pensamientos o sus actos.Piense que cada enfermedad le ofrece la oportunidad de aprender algo sobre sí mismo.
Elija una nueva forma de pensar. Confíe en la percepción que habita en su interior. Comparta sus ideas y sus verdades, con la comprensión de que éstas, no liberan a la gente, pero que la gente puede usarlas para liberarse a sí misma…
Usted puede vencer al cáncer.
 Ámese a si misma y sanará su vida”
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Todo el mundo dice que el Tao es grande

Todo el mundo dice que el Tao es grande,

pero como quien dice, inútil.

Precisamente por ser grande, es inútil.

Si fuese útil, se hubiese empequeñecido.

Tres cualidades preciosas poseo,

aprecio y venero las tres.

La primera es el amor.

La segunda es la modestia.

La tercera la humildad.

Por el amor soy valeroso.

Por la modestia generoso.

Y por la humildad llego a ser íntegro.

Pretender ser valeroso sin amor,

generoso sin modestia

e íntegro sin humildad

es la muerte.

Quien combatiendo ama, vence.

Quien se mantiene en la defensa,

se hace invencible.

Cuando el cielo quiere salvarnos,

nos protege con amor.

LAO TSE ( TAO TE KING)